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Celebremos a San José

Ejemplar varón, modelo para nuestros jóvenes

Aun en medio de las tristezas propias de la Cuaresma, destaca con especial alegría la fiesta de este Santo Patriarca, de quién todos, pequeños y mayores, pueden imitar sus virtudes.

Este año, la solemnidad de San José, Esposo de la Virgen María, Confesor y Patrono de la Iglesia universal, se traslada para el lunes 20 de marzo, ya que el 19 coincide con el IV Domingo de Cuaresma, y este predomina.

Y con motivo de esta festividad, Manuel Uzal C., Director del Colegio Cordillera, quién es un cercano amigo de nuestra parroquia, ha querido compartir con nosotros siete lecciones que este justo varón nos deja como inspiración.

Las que servirán, sobre todo, como ejemplo cotidiano de santidad para los alumnos del colegio, pero también para los cristianos en general y los de nuestra comunidad parroquial.

Siete lecciones de nuestro Padre y Señor:
1.- Humildad y discreción
El santo patriarca, a pesar de ser consciente de la importantísima tarea que el Señor le encomendó, ha llegado a nosotros como un ejemplo de humildad y discreción. Es en el silencio de aquel «ocultarse y desaparecer» en donde los planes divinos dan sus mayores frutos.

2.- Esposo ejemplar
San José es Padre de Jesús por ser el esposo de María. Dios lo eligió con esa doble misión: esposo y padre. La mayor parte de los cristianos viven su fe precisamente así, dentro del matrimonio, ya que se trata de una vocación, un camino para mirar e ir hacia Jesucristo. Fue esposo santo y papá santo de una familia santa.

3.- Educador ejemplar
La misión principal de los padres es preparar a los hijos para que ellos, a su vez, puedan encontrar y llevar adelante la suya propia. San José aprendió de Dios a ser un padre cariñoso, en la discreción de la educación familiar, en ese ámbito tan doméstico, tan escondido, pero a la vez tan fecundo y lleno de amor.

4.- Sintonía con Dios
El hecho de que José haya escuchado los designios divinos mientras dormía, y los haya puesto rápidamente en práctica, nos habla de su sintonía permanente con Dios; es un hombre de oración que se vaciaba de sí mismo para llenarse de Dios.

5.- Obediencia inteligente
San José tuvo que tomar decisiones muy importantes y tuvo que combinar la obediencia a la voluntad de Dios con las situaciones concretas en las que se encontraba la Sagrada familia. Es, de esta manera, ejemplo de hombre decidido y fiel, pero también prudente y reflexivo.

6.- Vida de sacrificio
La vida de san José no estuvo libre de dificultades, grandes y pequeñas. ¿Por qué un varón tan justo tenía que pasar por estos y otros momentos difíciles? ¿Por qué alguien que procura hacer las cosas con tanta honradez a veces puede parecer que experimenta incluso más dificultades que los demás? San José sabía que las dificultades no son “olvidos” o “castigos” de Dios. Al contrario, ellas constituyen oportunidades de crecimiento en humildad, en intimidad con Dios y de crecimiento personal en muchos ámbitos. El dolor mejora, santifica, sensibiliza.

7.- Santificación del trabajo
Mirar a san José, maestro de Jesús en el trabajo, puede ayudarnos a redescubrir siempre el verdadero valor de nuestras tareas diarias; a no convertirlas solo en un fin terreno, sino a descubrir su valor sobrenatural.


Durante marzo, mes dedicado a San José, dediquemos parte de nuestro tiempo reflexionando y guardando en nuestro corazón cada uno de estos aspectos de este gran Santo. Pero sobre todo, te animamos a escoger al menos uno de los 7 puntos expuestos, y llevarlo a la práctica en tu vida.

¡A ejemplo de San José, crezcamos en santidad!